Viernes, 25 Febrero 2011 16:07

Parejas: cuando la atracción sexual se desgasta

a atracción sexual es un componente fundamental en la unión de la pareja, que a lo largo de la convivencia se transforma, experimenta altibajos o puede llegar a deteriorarse hasta provocar conflictos o rupturas

La mayoría de las parejas avanzan sobre una serie sucesiva de etapas en el largo camino de la convivencia. Al inicio, lo biológico marca la pauta caracterizado por la atracción mutua que tanto físicamente como químicamente, impulsa a desearse, buscarse, saciarse y volver a repetir el ciclo motivador de estar juntos en el plano emocional y sexual. Posteriormente, lo racional va ganando terreno y al placer se le va uniendo la conveniencia. De esta manera se crean las bases para la toma de decisiones sobre los proyectos conjuntos (casamiento o concubinato, vivienda, planificación familiar, ejercicio profesional/laboral, labores domésticas, nacimiento y crianza de los hijos, etc.).

 

Con el paso de los años, los deberes intrafamiliares se van haciendo cada vez más exigentes, particularmente cuando el entorno constituye una fuente de estrés (nacimiento de hijos no planificados, situaciones de enfermedad o desempleo, dificultades económicas, inestabilidad habitacional, problemas de comunicación o de resolución de conflictos conyugales o familiares, experiencias de infidelidad, entre otros). Es en estos casos, cuando se miden las fortalezas de la relación para seguir adelante de manera positiva.

pareja

 

Amor maduro, placer sexual integral y comunicación eficaz

Estos elementos constituyen los tres pilares de la relación, los cuales alimentan la atracción y se desarrollan a través herramientas tales como:

  1. Capacidad para autocuidarse corporalmente y psicológicamente, a fin de mantenerse individualmente saludables y autoconfiados.

  2. Capacidad para compartir espacios de intimidad como novios independientemente del número de años que lleven juntos, y así, procurar mantener en alto las expectativas y los intercambios de sorpresas agradables.

  3. Habilidad para mantener encendida la chispa de la pasión e impulsar la motivación hacia el constante renacimiento de la sensualidad y la sexualidad que se manifiestan en el sentir y el dar placer psicológico y fisiológico.

  4. Destreza para reconocer y superar las debilidades individuales y de pareja, concienciando como piedra angular de ello el compromiso, es decir, la inversión que cada quien puede y quiere hacer para crecer en la relación.

     

En contraposición a lo anterior, se encuentra el concepto poco sabio de añorar o requerir que el cuerpo luzca exactamente igual que cuando surgió el enamoramiento o que la actividad sexual sea en intensidad y frecuencia, tanto o más elevada que en los primeros meses o años de relación (a la par que ascienden la edad y el tiempo de convivencia), para valorar la relación como feliz o adecuada. Tal distorsión de pensamientos, frecuentemente preocupan a uno o ambos miembros de una relación de pareja que experimenta desinterés o evitación de los encuentros sexuales, lo cual empeora con la monotonía.

 

El desgaste de la atracción

¿Se agotó el amor?: En lugar de interpretar la carencia de exaltación emocional que se experimentaba en los inicios, como falta de amor, es preciso revisar si se trata más bien de dificultades que impiden afrontar el amor maduro como una decisión responsable. Si resulta que se trata realmente de falta de amor, la disolución consensuada de la relación sería lo más saludable para ambas personas, en lugar de sostener un autoengaño sentimental que frecuentemente daña la comunicación, aún cuando por mucho tiempo se experimente un desempeño sexual satisfactorio (básicamente desde lo fisiológico). La psicoterapia individual y de pareja facilita tal proceso de clarificación.

 

Comunicación problemática: En lugar de acostumbrarse a la incomunicación o a la discordia, es imprescindible superar las fallas mediante la adquisición de hábitos de relación interpersonal emocionalmente inteligentes. De lo contrario, se verán amenazados los otros dos pilares y en consecuencia, se experimentará el vacío, la impotencia o la culpa, con el riesgo de posibles estados de ansiedad y depresión discapacitantes. La psicoterapia individual y de pareja aporta tácticas con las cuales resolver tal conflicto.

 

Actividad sexual insatisfactoria: En lugar de creer que con los años de unión o edad avanzada, el placer sexual es poco importante, es valioso identificar si se trata de inhabilidades sexuales personales que se agravaron con el tiempo o, si la razón obedece a disfunciones sexuales individuales o de pareja, no resueltas por vergüenza o desconocimiento. En ambos casos es preciso saber que la sexoterapia individual y de pareja, contribuye con el rescate de un repertorio de posibilidades que aprender y reaprender, para incrementar el placer sensual y sexual, a fin de prevenir que el resto del desenvolvimiento conyugal y personal se vea afectado.

 

Recuperar la atracción

Algunas recomendaciones generales a considerar son:

 

  • Desde la autocrítica constructiva: conocerse a sí mismo sensual y sexualmente, afirmarse individualmente para ganar seguridad y autoconfianza, lo cual significa ejercer el derecho a sentir placer sexual.

  • Desde el cultivo de una adecuada autoestima: desplegar conductas autoprotectoras del bienestar físico (higiene, ejercicios, nutrición, prevención de uso o abuso de drogas, etc.).

  • Desde la empatía y la preocupación por el bienestar propio y del otro: abrir el espacio comunicativo para expresar deseos y sentimientos que requieren ser satisfechos, facilitando y validando aquellos de la pareja.

  • Desde la reciprocidad y la negociación ganar-ganar: aumentar los intercambios positivos, realzando las fortalezas del otro (heteroestima: admirar, elogiar, incentivar, etc.);

  • Desde el desarrollo del humor: dejar fluir la creatividad, la fantasía, el juego, en medio de los encuentros íntimos.

  • Desde la honestidad y el respeto: valorar los derechos de la pareja, dejando ser, no lastimando sino actuando con asunción de libertad individual pero con sentido de pertenencia a la relación.

     

En todo caso, debe evitarse la solución de problemas a través de “situaciones botella” en donde uno de los dos obtiene la base y el otro el cuello, es decir, de manera que uno quede satisfecho, pero el otro no. 

 

El deseo de querer lograr renovar la atracción sexual, es el principal nutriente para mantener vivo el placersexual a lo largo del tiempo. Hay que compromerterse a trabajar por y para ello, conjugando siempre la atracción física, la atracción intelectual y la atracción afectiva.  

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