Miércoles, 09 Febrero 2011 14:50

Niños investigadores

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Cómo estimular su interés por la ciencia

Todos sabemos del interés de los niños por el mundo: desde que nacen observan todo a su alrededor. A medida que se van desarrollando no sólo miran, tocan, prueban, experimentan y preguntan. Los niños son “investigadores” por naturaleza.

 

Me voy a internar bien profundo en los recuerdos, y como científico de la conducta humana tratar de encontrar en ellos los motivos personales que poco a poco me convirtieron en un profesional que a diario echa mano del método científico para resolver sus situaciones laborales.

 

Me remonto quizás a alguna navidad en donde apareció debajo del arbolito no un carrito (y los hubo), no un muñeco, pero si un microscopio. Que curioso objeto, y más interesante aún porque sin la ayuda de mis padres jamás hubiera descubierto para que servía. Ese aparato me hizo soñar con personificar al señor de lentes y bata blanca que aparecía en series de T.V. o películas. Recuerdo también una colección de libros que apareció en casa, como a mis siete años de edad, se llamaba: Mis primeros conocimientos, en donde explicaban como hacer experimentos científicos; ahí me enteré que un huevo no se puede romper apretándolo con los dedos por sus extremos inferior y superior, pero que muy fácil se podría romper si lo aprietas de lado, también entendí el complicado aparato telefónico mediante un pabilo y dos vasos plásticos. O el día que jamás voy a olvidar: mi primera visita al Museo de los Niños y al Museo de Ciencias. ¿Qué niño habitante de la Caracas de los ´80 no soñaba con meterse dentro de la molécula?, ¿o caminar por la superficie lunar?. Y cómo no dejarme llevar a la autopista del recuerdo cuando pienso en mi papá, explicándome con detalles como lijar un trozo de madera para después pintarlo. O a mi madre el día que me inscribió en la academia de piano.

 

 

 

La motivación es la base
La motivación en nuestros hijos al igual que en nosotros: es interna, pero se activa y estimula desde distintos cuadrantes. Un regalo puede despertar el interés por la ciencia, deportes o la música, lo importante como padres y madres es que entendamos el poder de un regalo -no sólo como la manera de complacer un capricho-, sino como la oportunidad de compartir con nuestros hijos y despertar en ellos distintos intereses que le sirvan en su vida adulta como fuente de enriquecimiento espiritual, emocional, profesional y, en definitiva personal.

 

 

 

cienci

 

 

Pero los obsequios son sólo un medio, otro ángulo interesante son los paseos. Salir con nuestros hijos requiere de un cuidadoso examen de donde deberían surgir preguntas como ¿el lugar a donde estoy llevando a mis hijos es seguro para ellos?, ¿encontrarán en este lugar buenos ejemplos?, ¿es este sitio una fuente de motivación para ellos en alguna área?

 

Otra fuente motivacional de los niños, es el ambiente escolar, que junto con el apoyo de los padres, madres y representantes conjugarán el interés del pequeño por diversas áreas. Hacer las tareas con ellos, preguntarles sobre sus deberes y compartirlos de manera entusiasta, es la mejor fórmula para que las tareas encuentren un cauce divertido y apasionante para el niño.

 

La ciencia irá acompañada de conciencia, tanto moral como ciudadana y ética. Es por ello que ante cualquier estimulación por el interés en un área en particular, deberá surgir también el ejemplo del adulto en la vida cotidiana, enalteciendo los valores en nuestros hijos de cuidar la naturaleza, nuestro planeta, no dañar las plantas, no hacer maldades o travesuras a los animales, ayudar a sus compañeritos, fomentar el compañerismo y los buenos modales, no reforzar conductas agresivas, etc.

 

Cierro este escrito con un pensamiento que dice: el tipo de hombre que somos proviene de las enseñanzas de nuestros padres en esos momentos en que no pretendían enseñarnos nada.

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