6 de septiembre de 2010


Año 10    Edición Oct/Nov
Sección: Artículos
Primer día de clases,ayúdalos a vivir la experiencia
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Primer día de clases,
ayúdalos a vivir la experiencia

Asistir al colegio por primera vez es una de las experiencias más difíciles en la infancia, porque implica separación del niño del ambiente familiar que le provee seguridad y protección

Usted recuerda ¿cómo fue su primer día de clases?, ¿cree que existan diferencias al cómo lo enfrentan los niños hoy? Al parecer, el escenario no es muy diferente: seguimos viendo, niños con miedo, otros con sorpresa y alegría, otros con curiosidad y en algunos casos con desesperación, acompañados de llantos o pataletas, pidiendo que no los dejen. La disposición de los pequeños dependerá de diversos factores asociados a su personalidad, contención de los maestros, ambiente de bienvenida, pero principalmente, estará sujeta a la actitud que tomen los padres y cuán apoyados y seguros se sientan sus hijos en la adaptación a esta nueva etapa de su vida.

Es inevitable que los padres sintamos angustia al dejar a los hijos llorando. Esto nos deja un sentimiento de intranquilidad y tristeza con el que muchas veces no sabemos qué hacer. Manejar esta situación a veces no es fácil y como padres también necesitamos prepararnos para este proceso.

MIEDO A LA SEPARACIÓN
Algunos niños, los primeros días de clases, experimentan "ansiedad de separación", que puede complicarse si además está atravesando una situación difícil: mudanza, nacimiento de un hermanito, divorcio, la muerte o enfermedad de algún familiar o mascota.

¿Qué síntomas se pueden observar en el niño?
Negativa a asistir a la escuela, llantos repetidos, irritabilidad, problemas gastrointestinales, dolores o molestias físicas sin explicación, dificultad para separarse de los padres o trastornos en el sueño y apetito, entre otros.

¿Qué hacer ante estos síntomas?
En primer lugar, hay que considerar que la ansiedad no sólo es del niño sino también de los padres, quienes sienten temor y preocupación de que el niño se aleje, sufra, muchas o no pueda ser capaz de enfrentar lo nuevo que se le presenta, transmitiéndosela también, hecho que finalmente no colabora con una adecuada separación.

Es importante tener claro que “el miedo fundamental no es el de ir a la escuela, sino el de dejar el hogar y separarse de la familia”, esto significa que el niño por lo general, una vez que esté en la escuela se tranquilizará y nosotros como padres también.

DETALLES A TENER EN CUENTA
• Ante los síntomas gastrointestinales u otros, consulte con su pediatra para descartar la presencia de una enfermedad orgánica.
• Si la política del colegio lo permite, uno de los padres puede acompañar al niño hasta el salón de clases y permanecer allí un breve período de tiempo.
• Hable con su hijo sobre la entrada al colegio e infórmele lo que va a suceder. No es necesario insistir una y otra vez en el tema, basta con que lo tenga presente.
• Recuerden ser positivos sobre el cambio; será una etapa nueva e importante en su vida.
• Establezca una rutina de despedida y nunca se vaya sin decir adiós. Mentir diciendo: regreso en unos cuantos minutos” crea inseguridad y desconfianza. Si llora desesperadamente hay que consolarlo un momento pero sobretodo darle tranquilidad con una actitud serena. Luego anunciarle que lo vendrán a buscar a la hora de salida y retirarse. Sean consistentes con su decisión de dejarlo en clase y explíquele que él se quedará con sus compañeritos y maestra, y que tendrá muchas personas a su alrededor que cuidarán de él. Confíe en su maestra y comuníquese con ella para saber de sus avances.
• Permítale llevar algún objeto familiar que quiera mucho: juguete, foto, frazada, etc.
• En esta primera jornada es importante que uno de los padres o ambos, sean quienes vayan a dejar y a retirar al niño al colegio. Aunque su hijo sea pequeño (2 años) trate de no llevarlo cargado, con el chupón en la boca o dormido. Esto dificultará aún más el proceso; por el contrario promueva cariñosamente que entre de forma independiente y que haya iniciado el proceso de desapego antes del momento preciso de dejarlo.
• La actitud que adoptan los padres frente a la ansiedad de su hijo influye en forma directamente proporcional al nivel de seguridad que él manifestará.

Si los síntomas de ansiedad de su hijo no ceden o se agravan después de más o menos tres semanas, es probable que necesiten ayuda profesional con un psicólogo, quien evaluará y detectará con mayor exactitud qué ocurre e ideará un plan de acción estructurado para solventar el problema. El tratamiento temprano a menudo previene problemas futuros.

Lic. Nora Souki Kadi
Psicopedagoga
Psicóloga Clínica
Email:
acnora2002@yahoo.com


 
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